A diferencia de la historia del arte tradicional, centrada casi en exclusiva en la figura de los creadores, las exposiciones y los museos sitúan al público en el centro al permitir un acceso directo y democrático a las obras originales. Este papel protagonista resulta imprescindible para consolidar el conocimiento artístico, especialmente en España, donde la llegada del arte moderno y contemporáneo internacional sufrió un retraso de tres décadas respecto al resto de Occidente. No fue hasta los años sesenta cuando surgieron las primeras iniciativas destinadas a renovar e igualar de forma progresiva un panorama institucional hasta entonces sumamente deficitario.
Para ilustrar este proceso, la muestra La transición estética. España, 1960-2020 explora la historia de las exposiciones en el país a través de un denso montaje con obras, documentos, fotografías y numerosos casos de estudio. La propuesta examina cómo el arte internacional penetró en el ámbito local mediante el impulso conjunto de instituciones, galerías y proyectos independientes dentro del marco temporal de la Transición política. De este modo, la exhibición refleja la evolución de la sociedad española desde sus primeras aperturas de vanguardia hasta la plena consolidación de su cultura visual en el contexto globalizado actual.